Las Delicias.- Lo que fue una inmensa playa con un hermoso malecón, pérgolas y barandas, hoy en día es una playa "muerta", producto de la mano del hombre y de las decisiones políticas. Algunos interesados argumentan que la destrucción es producto del oleaje anómalo, del cambio climático o de los intensos oleajes. No señor, la erosión en la franja costera y línea de costa de Trujillo, es producto del puerto de Salaverry, que fue construido en una zona de playa abierta y sin protección natural, por eso se tuvo que recurrir a edificaciones duras como el molón de 1050 metros y diferentes espigones que cambiaron la ruta natural de las corrientes reteniendo 60 mil millones de metros cúbicos de arena en el lado norte de Salaverry, formando una acreción y originando en las playas un fenómeno inverso llamado: erosión. En Trancas & Barrancas de hoy en Correo tocamos solo una arista de la forma como se administran los pocos fondos destinados a solucionar este grave problema. Mientras que en otro lugares del país se habla - con justa razón- de la contaminación que podría traer la minería, aquí en Trujillo se han destruido tres playas y nadie atina a nada.
TRANCAS & BARRANCAS
Sombras nada más
Ramón Daniel Azabache
okey_trujillo@yahoo.es
Sombras nada más
Ramón Daniel Azabache
okey_trujillo@yahoo.es
Cada cierto tiempo, cuando el mar arrecia y amenaza la línea de costa de las playas de Trujillo, se piden soluciones, las autoridades buscan salvar sus responsabilidades: gestionando decretos que determinen la emergencia, colocando piedras de rodadura y pasándolos como “enrocados” o requiriendo estudios buscando la solución a la destrucción de las playas Las Delicias, Víctor Larco y Huanchaco, cuando lo que más sobran son estudios al respecto. Uno de los últimos fue el solicitado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones al Consorcio Intecsa-Inarsa-Oist, que costó 3 millones 210 mil soles y sus conclusiones fueron cuestionadas y rebatidas por la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra. O sea, plata tirada, literalmente, al agua.
Este estudio, fue cancelado con dinero del Presupuesto de Inversiones del Ministerio de Transportes, que tenía como titular del ramo a Enrique Cornejo y el gobierno de Alan García ya estaba de salida. Se destinó para solucionar el estado de emergencia de las playas: 91 millones (D.U. Nº 027-2011) que fueron “pellizcados” de 340 millones que tenía el ministerio del ramo para la conservación de las carreteras.
De los 91 millones: 3 millones 210 mil soles fueron para el estudio del Consorcio Intecsa-Inarsa-Oist, y cuando se esperaba que llegue el saldo a la administración del Gobierno Regional de La Libertad (GRLL), fueron transferidos -mediante el D.U. Nº 043-2011, del 27 de julio de 2011- solo 86 millones de soles. Se ha consultado a algunos congresistas y autoridades, y nadie da razón del millón setecientos noventa mil soles faltante. El tema es como un agujero negro en la galaxia.
El GRLL -en manos de Murgia- de los 86 millones gastó 18 en distintas líneas de enrocado y los 68 millones restantes los transfirió al Fonafe, con el fundamento de que se necesitaba comprar una draga. Amainó el mar y ya nadie habla del tema; sin embargo, las aguas siguen avanzando inexorablemente, no hay solución firme a la erosión de las playas trujillanas y gran parte –ahora- yacen en el fondo del mar como la Atlántida.
Este estudio, fue cancelado con dinero del Presupuesto de Inversiones del Ministerio de Transportes, que tenía como titular del ramo a Enrique Cornejo y el gobierno de Alan García ya estaba de salida. Se destinó para solucionar el estado de emergencia de las playas: 91 millones (D.U. Nº 027-2011) que fueron “pellizcados” de 340 millones que tenía el ministerio del ramo para la conservación de las carreteras.
De los 91 millones: 3 millones 210 mil soles fueron para el estudio del Consorcio Intecsa-Inarsa-Oist, y cuando se esperaba que llegue el saldo a la administración del Gobierno Regional de La Libertad (GRLL), fueron transferidos -mediante el D.U. Nº 043-2011, del 27 de julio de 2011- solo 86 millones de soles. Se ha consultado a algunos congresistas y autoridades, y nadie da razón del millón setecientos noventa mil soles faltante. El tema es como un agujero negro en la galaxia.
El GRLL -en manos de Murgia- de los 86 millones gastó 18 en distintas líneas de enrocado y los 68 millones restantes los transfirió al Fonafe, con el fundamento de que se necesitaba comprar una draga. Amainó el mar y ya nadie habla del tema; sin embargo, las aguas siguen avanzando inexorablemente, no hay solución firme a la erosión de las playas trujillanas y gran parte –ahora- yacen en el fondo del mar como la Atlántida.
Ramón Daniel Azabache Zelada

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