La Quebrada Santo Domingo está herida de muerte. Lo que veníamos advirtiendo hace varios meses, finalmente sucedió: el geoglifo más impresionante de la quebrada, el geoglifo triple espiral, ha sido destruido. Toda la terraza geológica sobre la cual se encontraba, ahora se ha convertido en la chacra de un delincuente. No importó el valor de la evidencia arqueológica, ni la belleza de la figura representada (15 mt. de largo), ni el valor que tenía como manifestación de la espiritualidad de nuestros ancestros. Un peruano le pasó tractor a una imagen que había sido objeto de culto de sus antepasados durante miles de años. Lo más repugnante es que se trata de una pérdida irreparable pero largamente anunciada: el Ministerio de Cultura pasará al prontuario de la ineptitud y la ineficiencia como una institución idiota, incapaz de defender nuestro patrimonio. En fin, cualquier cosa que se pudiera escribir o decir, no expresaría la tristeza visceral, la rabia, la vergüenza de que esto suceda en el Perú… qué asco da ser peruano a veces. ¡Qué asco!
Jose Carlos Orrillo Puga


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